Regenera tu piel con manteca de Karité

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El aceite de karité o la manteca de karité es un producto cosmético muy beneficioso para la piel por sus propiedades regenerantes. Se obtiene de las nueces del arbol de Karité, que crece en países africanos y lo producen exclusivamente las mujeres africanas, que lo usan tanto como crema corporal como para elaborar platos tradicionales de la zona.

La  podemos encontrar en muchos formatos, se hacen con ella jabones, champús, mascarillas,  aceites y cremas corporales, ya que sirve tanto para nutrir la piel como para nutrir el cabello. En herboristerías y tiendas de productos naturales se puede encontrar pura y en su forma original, una manteca blanca densa pero que la piel absorve sin problemas si la aplicamos con un suave masaje.

Además de dejar la piel suave y sedosa, tiene un gran poder regenerante, por lo que suaviza  y previene las arrugas y se recomienda a mujeres durante el embarazo para evitar estrías, y a deportistas durante la recuperación muscular. Se puede añadir en un baño caliente para suavizar la piel como efecto general, o mezclar con aceite de rosa de mosqueta para potenciar su acción regenerante.

Se recomienda para aplicarla en pieles y zonas secas, enrojecidas o envejecidas, como las manos y los pies, los labios, la cara, los codos o las rodillas. Las personas con piel grasa con tendencia a tener acné también pueden usarla, ya que no produce granos. También mejora el aspecto de pieles irritadas como la del hombre cuando se afeita o la nariz durante los resfriados, zonas dañadas por rozaduras o llagas, y para broncearse ofrece una gran protección solar, previene las quemaduras y protege el bronceado.

Digamos que la manteca de karité es un todo en uno para la belleza de nuestra piel, ya que nutre, protege y regenera la misma. Es un excelente antiarrugas y antiestrías, además de nutrir también nuestro cabello.

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