Miércoles , 22 octubre 2014

Beneficios de la sauna


Sauna

La sauna es un baño de calor en un recinto cerrado que puede ser húmedo, conocido como baño turco, o seco como en la sauna finlandesa. Se considera un tratamiento terapéutico y de estética, ya que mediante la sudoración y los cambios de temperatura reactivamos la circulación sanguínea y limpiamos el cuerpo de toxinas.

Aunque la sauna nos aporta múltiples beneficios no se recomienda a personas con hipertensión, problemas del corazón, circulatorios, o durante los primeros meses de embarazo. Consulte siempre a su médico antes de acudir a la sauna.

Las saunas filandesas suelen ser de madera y se calientan por medio de hornos de leña o de una estufa eléctrica cubierta de piedras a las que se le añadirá agua para conseguir vapor. La temperatura en las saunas filandesas puede llegar desde los 70 a los 100º de temperatura, y al ser seca en cambio la humedad no sobrepasa el 20%.

En los baños turcos recibimos un calor húmedo con una temperatura que se incrementa en cada una de las tres salas que tiene, la primera será de 25%, la segunda de 40º y la tercera llegará a los 60º, y la humedad será siempre superior al 80%.

Beneficios de la sauna

  • Relaja y tranquiliza: nos hace liberar endorfinas que reducen el estrés y la ansiedad, ayudándonos a dormir mejor.
  • Desintoxica la piel: el calor de estas saunas consiguen hacer sudar de manera muy rápida, abriendo todos nuestros poros, haciendo que nuestra piel se limpie de grasa, toxinas y bacterias.
  • Limpia las vías respiratorias y el flujo sanguíneo: combate las enfermedades respiratorias y acelera el bombeo del corazón aumentando el oxígeno en sangre. Se dilatan las arterias durante el calentamiento y se reducen durante el enfriamiento, regulando la presión sanguínea.
  • Mejora dolencias: beneficia a personas con dolor o espasmos musculares, artritis o reuma y rigidez articular  ya que al reactivar la circulación por todo el cuerpo relaja y fortalece los músculos, huesos y articulaciones.
  • Depurativo: al limpiar nuestra respiración, circulación, piel y renovar parte de nuestro líquido corporal es un gran desintoxicante y depurativo. Se recomienda a personas fumadoras, bebedoras, con colesterol, triglicediros, retención de líquidos, o celulitis.

Procedimiento para tomar una sauna:

  • Antes de entrar en la sauna debemos ducharnos con jabón y agua caliente y secarnos bien para favorecer la correcta sudoración. Si tenemos los pies fríos debemos meterlos en agua caliente unos 5 minutos.
  • En la cabina de la sauna nos situaremos primero en los bancos inferiores, subiendo progresivamente a los bancos más altos, donde podemos situarnos sentados o tumbados.
  • Es normal sentir sensación de agobio producida por el intenso calor, este será el momento en el que sudaremos de forma continua, que suele comenzar entre los 8 y 10 minutos de estar en la sauna. En ese instante podremos aumentar la sensación de humedad añadiendo agua a las piedras calientes de la sauna.
  • A los 15 minutos debemos salir de forma progresiva y darnos una ducha fria, comenzando por mojar las extremidades y después todo el cuerpo. Al hacer esto lograremos un cambio de temperatura corporal que reactiva la circulación sanguínea por todo nuestro cuerpo. Las saunas tradicionales siempre han estado junto a ríos o lagos, ya que tras la sauna se pueden realizar baños de inmersión para lograr el contraste de temperatura. A las personas mayores se les recomienda enfriarse directamente con el aire.
  • Dejamos pasar unos 10 o 15 minutos de relajación tras los que podemos volver a la sauna otros 10 o 15 minutos. Se vuelve a realizar el baño de enfriamiento y relajación y repetiremos la sauna una tercera vez como mucho.
  • Tras la sauna podremos frotar nuestra piel con un guante de crin para limpiarla de impurezas y células muertas. Esperaremos unos 15 minutos en los que tomaremos agua o algún refresco tranquilamente y cuando dejemos de sudar nos podremos vestir.

Antes o después de una sauna no debemos tomar alcohol ni comidas abundantes, debemos introducirnos en la sauna cuando hayan pasado mínimo 2 horas desde la última comida o a partir de 30 minutos después del ejercicio físico.

Las sesiones de sauna no deben durar más de una hora y deben tomarse con moderación, es decir, no más de dos veces al día, y nunca más de tres veces a la semana.

Acerca de María del Mar López

Soy apasionada del fitness y del culturismo. Desde pequeña, me fascinaba el Sr. Arnold Schwarzenegger,

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